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martes, 10 de noviembre de 2009

Nada es 100%


supongo que nada es 100 % como lo pintan o como se vé...caminaba con los ojos idos, ¿dónde me fuí?...difícil saberlo con exactitud, en apariencia estaba ahí, bajando los peldaños uno a uno, como si no hubiese bajado suficiente, de pronto una mueca de quien menos lo esperaba, me dice: "Carola, ¿qué te pasó?...por qué traes esa cara"....creo que tartamudeé un rato antes de poder articular alguna cosa inteligente o que sonará humana, a palabra, ...no recuerdo con claridad cada cosa que dije solo dí a entender que estaba enferma y debía operarme a la brevedad..."mañana mismo", había dicho el doctor...creo que nunca se espera que un simple examen te cambie la perspectiva...caminé, deambulé, de pronto era como una película en que todo pasa rápido al lado de uno y uno está en sepia, como sacada de ese paisaje urbano...unos ojos verdes y joviales y conocidos me miraron y me sus pequeñas manos me abrazaron..."¿Profe, está bien?...mi pequeña niña , no sabes lo que es pisar tierra firme, volver al color cuando eras un retrato viejo y gastado en un mundo de carreras en tecnicolor...me volviste al mundo y me trajiste...ahora sólo espero que todo sea fugaz, despertar y saber que todo pasó que estoy en mi casa junto a mis hijos y que tengo toda una vida por delante...cuando en realidad apenas estoy haciendo la maleta para partir.

Reconozco el miedo porque se siente frío y coloca mi piel de gallina, me eriza pensar en tomar ese bus para ir a ese lugar, dormirme con la anestesia y no despertar jamás...lo soñé hace tantos años y nunca pensé que sería un dejavu....deseenme suerte, que desde el fondo del retrato no me vuelva solo un reflejo, alivarme, existir nuevamente...voy en busca de mucho más que salud...voy a encontrarme...pues me perdí al bajar la escala del centro médico ese miércoles por al tarde....pues no soy desde ese día 100% YO.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Tregua


Fue la flaqueza de sus fuerzas las que le hicieron dejarlo por enésima vez, ansiando el olvido como si no lo tuviera tatuado y aquí esta una vez más descubriendo los fantasmas cubiertos por las sabanas empolvadas que creyó eran olvido, divisando las siluetas que se esconden bajo ellas.

Nuevamente el chico malo que hace maravillas con la ingenuidad, sin nadie influyendo en el instinto, jugando a quemarse como si recién descubrieran las cerillas. Han pasado siglos de historia y nuevamente él arde en su oído, susurrante, peligroso, invitándola a infringir la paz de los mundos en dimensiones separadas por los años. Expuesta sin atavíos, una Juana de Arco dispuesta a sus llamas a esperar que con la lengua húmeda, extinga el fuego de sus pezones y con sus manos enguantadas en seda recorra la brasa de su cuerpo.

No lo vio venir lo reconoce, la brújula averiada no le indico su norte, pero inexorablemente converge nuevamente con el sur. El hielo con el calor hicieron nubes otra vez.

Era jueves y el oráculo le mostró un rostro limpio, claro, casi palpable tan real como el pasado. Extendió la mano para tocarle y despertó del vaticinio, corrió a prisa a buscar las añejas agendas y las palabras casi apolilladas le señalaron el rumbo y esa acariciable voz seduciendo su oído a través del teléfono se sumergió sin medir conscientemente la amenaza, porque simplemente no quiso ver a ambos lados antes de cruzar la línea. No basto nada más porque a él le corrían llamas por las venas desde que ella lo dejo y como si hubiese estado esperando señales de humo se encontraron otra vez, sin promesas, sin amarras, sin juramentos.

Reconstruyeron un viejo ritual, más que conocido, adivinado por los dos; primero la luz encendida que indicaba su presencia en la vieja casa materna, él sigiloso, travieso como siempre aparenta casualidad, abre la puerta del coche que extrañó su perfume, luego un beso tímido en la mejilla y se perderán con la noche en paisajes recorridos. Charlaran un rato, porque ninguno se atreve a ser el primero en encender las cenizas, pero aún en la penumbra él mira su silueta y la desnuda con los sentidos, ella a su vez se embriaga con sus ojos que la recorren.

Como una película vista hasta la saciedad ella hablara y hablara, porque a él le gusta mirarla mientras lo hace y sonreír mientras la observa porque con ello siempre delata sus nervios y la prisa que lleva porque él la calle con un beso. Entonces, la estrecha entre sus brazos que parecen cadenas como si no quisiera volver a perderla y le da de sus labios no un beso, sino vida, haciendo de su respiración la suya como un solo cuerpo, una piel, tan blanca y nívea la de ambos que se confunde en el abrazo.
Una mano diestra sube por su espalda, bajo su blusa y con dedos hábiles suelta el broche de la prenda asfixiante, dejando que la blanca exuberancia sufra un escalofrío. Ella hará lo propio con su camisa para sentir después de tantas noches insomnes el calor de su pecho rozando el suyo.
Se conocen tanto y tan bien, pero redescubren el mapa de sus cuerpos jugando a los exploradores por una tierra que quema húmeda, entre los gemidos de ella y el ahogo que él experimenta cuando ella enrolla sus piernas de boa en su cintura, apretando los muslos mojados de sudor, haciendo una misma danza, con un ritmo que solo los expertos manejan. Seguirán jugando toda la noche, porque no hay prisa en crecer.
Una y otra vez su pelo caerá como cascada sobre su pecho, sus manos buscaran todos lo caminos, sin dejar espacio por conquistar, porque él ha plantado su bandera en su playa, ella se ha dejado dominar, pero la timidez es solo parte de la trama y se turnaran el papel de dominado y conquistador hasta que amanezca, aun cuando faltan horas para ello y no hay reloj de arena ni sol que les perturbe, él ira dejando huellas en su piel, sus dedos dejaran la impresión digital sobre sus altos pechos, ella marcará el camino con los labios de norte a sur y de este a oeste, porque se pertenecen mutuamente.
Cada uno lleva al otro metido en la espesura de la sangre, que hierve, palpita y resucita solo cuando están juntos, así ha sido siempre, desde la primera infancia, se dejan miles de veces para volverse a encontrar y comenzar lúdicamente a conocerse otra vez, sin culpas porque esto no lo entienden los terceros, ellos solo son actores invitados que nunca serán protagonistas, están ahí por un mal movimiento del tablero, para recordarles que mañana ella se ira con su mar devuelta a sus hijos y él regresará a ser hombre... el hombre de otra.


Carolina Bustos

AUTOANÁLISIS


No sé realmente cuando empezó el problema, tal vez debí haber sospechado algo cuando a los trece años, después de una pelea con mi Mamá, me fui llorando a buscar una botella de cloro que empecé a beber y me dio tanto asco, que para endulzarle el sabor mezcle con un poco de agua y azúcar, lo único que conseguí fue lavarme bien las tripas que deben haber quedado limpiecitas. No puedo decir que lo hice para llamar la atención, porque sólo unas cuantas amigas saben de ese cuasi intento de suicidio, -aunque quizás por lo absurdo del hecho prefiero no divulgarlo, es poco glamoroso-, ¿alguién se imagina a la Marilyn Monroe suicidándose con cloro?
Guau, suicidio, fuerte palabra, ¿qué podría ser tan grave como para que una chiquilla de esa edad quisiera acabar con su vida?. Tal vez la violencia con que mi Madre le ponía fin a cualquier intento de rebeldía, la inestabilidad de un hogar que no contaba con un Padre y la continúa persecución de un abuelo degenerado, cosas que compensaba con un brillante desempeño escolar y una lista interminable de amigas, algunas más buenas que otras, juicio constante de mi abuela que yo hoy corroboro de cierta manera, porque de todas ellas, apenas conservo una que otra, -las amigas no dejan nada bueno, mijita- solía decirme con su pausado tono reconciliador. Todo para evitarme cualquier otro drama en la casa con mi mamá.
¿Y que me llevó a donde hoy me encuentro?, quizás la suma de todo eso y las consecuencias que esa infancia me dejaron: un matrimonio fracasado, una carrera profesional inconclusa, otra, terminada pero sin ejercicio alguno y las ganas de mandar todo a la mierda a los treinta años. ¿Qué frena mis instintos autodestructivos?, tres hijos que dependen exclusivamente de que yo sea capaz de levantarme sagradamente todos los días a las seis y media de la mañana, que les de su desayuno, los mandé al colegio y los espere con una sonrisa y el almuerzo preparado. Y en el intertanto, asear la casa y tirarme a llorar sobre la cama hasta que se me hinchen los ojos, los que luego maquillare para que no trasluzca de mi algo más que un inventado catarro. No sin antes darme la siesta de rigor que me devolverá las horas de sueño que perdí la noche anterior, tratando de pensar por qué no me tome temprano, la amitriptilina, esa que me permite dormir sin soñar, quizás porque me conozco tan bien que a estas alturas se sin duda que si no la tomo a las nueve de la noche, no seré capaz de despertar a la hora necesaria para cumplir con el sagrado rolde Madre y esa porfía de no tomar más de una, es porque se me pone la lengua traposa, pero el psiquiatra, no quiere entender e insiste en que deben ser tres cada noche.
¿Porque habría de querer depender de las pastillas?, me agota tomarme tres fluoxetinas al día para no sentir ansiedad, dos atemperator que me relajan para dejarme como dice el doctor “atemperada”o parejita en buen chileno y más encima sumar las pastillitas para dormir. ¿Algún médico se habrá puesto a pensar alguna vez en lo fácil que es matarse teniendo tanto remedio a la mano?, personalmente lo he intentado dos veces y no he sido muy persistente al hacerlo, será porque cuando la idea cruza, es cansancio y unas ganas locas de descansar, y no saber de nada ni de nadie lo que me impulsa a tomármelas de un viaje. Mi primer intento con medicamentos fue aún más absurdo que con el cloro, me tome cuanta pastilla encontré en el velador de mi Mamá y resulto que eran sólo anticonceptivas, -las que no parecieron afectar para nada mi facultad reproductora-, Luego vendría el segundo intento farmacológico que fue un poco más serio, pero que sólo fue con un par de clonazepam, porque quería dormir y se me paso la mano, claro que eso paso cuando aun tenia un marido que me pudiera llevar a un centro asistencial, debo suponer que es como todos dicen un mero intento de llamar la atención aunque no quiera reconocer abiertamente que es así.
Un S.O.S, que pareciera perderse en las inaccesibles cabezas de mi Madre y mi ex marido, que se culpan mutuamente de mis continuos ataques de angustia, y yo como si los viera a lo lejos o no fuese la afectada, me pregunto cuando dejaran de discutir entre ellos.
Todavía recuerdo, como si fuese una película en blanco y negro, de esas que pasaban lentos los cuadros por minuto, cuando se me ocurrió ir a la sicóloga, -creo que es como cuando te pasa toda tu vida en unos segundos-, Me congelaba la idea de que mis hijos pasaran por lo mismo que yo. No es una bonita memoria el ver a tú Madre borracha en la cama enterrándose tenedores en las muñecas e invitando a tú hermana chica a matarse con ella, -hasta para eso me excluía-, como si yo no sufriera la misma miseria. Entonces me fui corriendo a buscar alguien que me frenara antes de dar semejante espectáculo, que por la experiencia familiar parecía ser algo genético.
No se lo dije a nadie por un par de semanas, mientras deambulaba buscando un médico que me diera la confianza suficiente para echar algo de lo que tuviera atorado para afuera, esa continua sensación de ahogo en el pecho que no te deja respirar y que sólo te permite desparramarte en llanto, por ejemplo.
Por supuesto nunca faltan “las amigas” que tienen un datito y mi primera estación fue el CENFA o centro familiar de ayuda, que está lleno de mujeres histéricas, autocompasivas y maltratadas por sus maridos, me di cuenta en las primeras sesiones que no era mi lugar, primero porque allí las terapias eran grupales. Una a una contábamos lo primero que estuviésemos sintiendo. De que sentimientos me hablan si yo no siento nada más que algo que crece dentro y que cada día me ha ido minando las fuerzas para esperar con una sonrisa a esos enanos que deambulan por mi vida, sin dejarme tiempo más que para hacer de ellos lo que yo no soy y evitar tal vez no poder encontrarle sentido a esta vida.
Supongo que las terapias han ayudado en algo porque lo único que quería era antes de era terminar rápido con todo, -tal vez no en forma consciente-, pero saber primero ¿qué era todo? y sólo conseguí, ser la paciente más enferma a vista y paciencia de mis otras compañeras de terapia, que veían en mi a la más débil, debo suponer que eso las hacia sentirse menos enfermas o quizás algo cuerdas. Probablemente es normal que cuando veamos la desgracia de otros, creamos que la nuestra no tenia importancia, pero yo creía diferente y lo sigo sosteniendo hasta el día de hoy, es tan obvio para mi que mis problemas o el tamaño de ellos no tiene relación con los de otros por la sencilla razón de ser individuos independientes internamente, tenemos diferentes parámetros de dolor y sufrimiento, que sólo es medible con nuestra propia experiencia de vida. Quizás lo que me afecta a mi puede parecer una tontera frente a alguien que halla perdido al ser amado o que se yo.
La primera vez que falte a las sesiones, me sentí hasta aliviada de no tener que llorar frente a un grupo de extrañas compadeciéndome y opte por pagar caro o al menos que mi esposo pagara caro la responsabilidad que podía caberle en mi falta de cordura y me fui a un centro de enfermedades mentales privado que se encontraba en Providencia, el Centro de Terapia del Comportamiento, allí me atendió la sicóloga más “artesa” que he conocido, debo suponer que estudio en la Chile porque las de la Católica no osarían jamás ponerse tanta lana y collar de madera y estoy casi segura que sus aros eran de cobre, no recuerdo su nombre pero su facha no se me quita de la cabeza. Me agradaba porque era muy light, no todos mis sicólogos o psiquiatras han sido así, por el contrario he detestado a esos que tienen las familias perfectas porque se la pasan analizando incluso al gato, ni la nana de la casa se salva, todo tiene que estar en armonía. La llamaré M, era como salida de la feria artesanal frente al cerro Santa Lucia. Ella me dio las primeras claves para entenderme un poco, dijo primero que mi dependencia hacia mi Marido en vísperas de dejarme, era producto de mi falta de imagen paterna o sea que porque el cabrón de mi papá abandonó a mi mamá yo me case con la joyita que quería una Barbie y tenía el síndrome de Pepe Lepuff, ese zorrino francés, apestoso y enamorado de todas. Ahora que lo pienso tal vez de allí provenga mi baja autoestima. Bueno en fin, entre las dietas para ser la modelo anoréxica que mi marido quería por mujer y la ansiedad que hacia rebotar galletas, chocolates y dulces a mi boca, el matrimonio se me fue a la punta del cerro. Pero cuando te divorcias en plena depresión tiendes a usarla para detener y castigar a los culpables y si yo saque algún provecho, fue el darme el lujo de ser yo quien lo hecho de la casa, aludiendo que igual me iba a abandonar cuando estuviera bien, que no quería lastima, como dice una amiga mía, siempre “digna”, lo que no quiere decir que rechazara la suculenta pensión alimenticia, que sirviera para expiar sus culpas y me permitiera seguir asistiendo al medico sin tener que trabajar. En cuanto a mi mamá la tengo pagándome con dinero la falta de afecto en cómodas cuotas mensuales, después de todo los remedios no son baratos y la isapre no cubre tantas sesiones.
Pero aún después de tantas psicoanálisis, había algo atorándome –si pueden adivinar-, era el Padre ausente, que en realidad no fue tan ausente porque se aparecía cada cierto tiempo para prometerme el cielo y la tierra, promesas que yo ingenuamente creía, hasta que la decepción pudo más y lo di por muerto, craso error según la ultima sicóloga que dice que yo no puedo echarle tierra encima a los problemas, y para darle en el gusto asumí con total franqueza y realismo que mi padre vale hongo y que todo lo que no me dio cuando niña, no me lo va a dar ahora, así que de vez en cuando lo visito para decirle lo maravillosa que estoy y todo, sin él. Después de todo quien puede decir que ha fracasado en la vida, si tiene una casa propia, auto, tres hijos sanos e inteligentes, una Madre amorosa que aun se preocupa por nosotros, una carrera universitaria y la falta total de necesidad de ganarse el pan trabajando porque para eso esta el ex marido, ah pero no podemos olvidar que la última sicóloga me dio de alta porque ahora ya he perdonado a mi padre. Entonces , alguien me podría explicar ¿de qué mierda me quejo?.
Carolina Bustos

sábado, 5 de septiembre de 2009

La amistad


Ella no sabe mucho de mí pero quizás sepa mucho más de lo que puedo apreciar en el espejo...ella acaricia mi cabeza cuando lloró sin saber porque lo hago, me ve más allá de lo aparente y se niega a extinguir su voz cuando necesito una palabra...nisiquiera sé bien su nombre porque no siempre lo dice, no se cataloga como reina ni princesa, quizás como lacaya sin serlo porque ante mis ojos ella merece más de un trono, pero su fiel trato y su preocupación constante me indica que su pasión es la servidumbre, no la esclavitud pero si el servicio innato...porque siempre está para ayudar, para consolar, para vestir, para recoger mi cabello junto al lavado...se ha vuelto parte de mi sangre en un lazo llamados por algunos "amistad"...sin embargo yo siento que es mucho más que eso, porque ahora no puedo vivir sin su consejo constante y cuando siento que ella me necesita, sin decirlo intercambiamos roles y me vuelvo la consoladora, la esclava...quizás en eso consiste y no necesite mayor explicación...pero ahora es como mi misma, una hermana salida desde dentro y desde el fondo de mi, quizás por eso la amo tanto y procuro cuidarla y darle los espacios y la distancia cuando la precisa, porque eso hacen ...las amigas.

viernes, 12 de junio de 2009

Recuento de un año...y más


Es difícil explicar lo complicado de la vida....este ha sido un año de amor, desencuentros, perdidas y encuentros ...lo perdí y lo encontré nuevamente navegango en mi..me inundo, lleno mi vida y me hizo creer nuevamente en sus palabras..me hizo soñar con lo imposible...creo en sus palabras y reniego de los engaños y elpasado a medias...me quedo con lo que llena, te amo...eres el hombre de mi vida..hoy nuevamente estás aquí, porque en realidad nunca te has ido...se rescata del naufragio lo mejor, lo que sirve para amarrarse a la vida...de amor mi vida ha sabido mucho, he conocido distintas clases de amor contigo...distintas clases de entregarse...pero al final la entrega es una , porque yo soy una...la misma que descubriste en una noche de estreno, que se entrego con la voluntad y el deseo..nadie me obligo a amarte..nadie me obligo a seguir ahí...todo fue natural al principio...eras el conquistador y te deje quedarte...te deje descubrirme...sé que me aisle un poco por el miedo, el terror era inebitable...núnca sentí igual...la felicidad brotaba por los poros y se quedó a flor de piel, donde la perciviste por primera vez..en ese baile apretado, en esas caricias primeras...te amo, te sigo amando 19 años después, con un amor crecido, maduro...con la experiencia que dan los errores, los tuyos , los mios, los nuestros...te amo porque eres tú...porque lo intentas, porque simplemente eres tú, imperfecto, dólido por el pasado, vengativo e instintivo...simplemente te amo...

un año más, de mi vida, de mi historia, de una familia formada entre dos.... un año más de crecer, de porfiar, de seguir en la lucha ...amar es una batalla constante...pero éste año estás a mi lado y no en el fondo del retrato..no a lo lejos viendo como otros me celebran , sino aquí , ayudándome a soplar las velas...apagando la última de ellas, sosteniendo mi mano.

jueves, 4 de junio de 2009

La Maco (cuento)

Para que lean algo de mi creación...este es un homenaje para alguien a quien no recuerdo mucho pero que existió....Maco para ti y tu hijita.

La Maco
Y dijo Dios:
La niña no está muerta
Sino que duerme
(San Mateo 9/24)

Cuando la encontraron se notaba que había dado la lucha. Ella era la Maco y nadie habría osado atacarla con ese metro setenta y cinco y sus brazos que más bien parecían troncos, esas manos inmensas que de una te podía dejar sentado en el piso y te cubría toda la cara. No, definitivamente ella no se había entregado de buenas a primeras. Los punzazos y los machucones en todo su cuerpo daban fe de que jamás se dejó, en las uñas tenía pedazos de piel que sin duda debían pertenecer a los agresores, al igual que unos trozos de tela que no pertenecían a sus desgarradas ropas.
Cuando conocí a la Maco yo apenas tenía diecisiete años, venía saliendo del colegio y era la primera vez que iba a acampar por esos lados, yo solo pensaba en divertirme, conocer muchachos y disfrutar las fogatas de noche en la playa, apenas si pude percatarme de la niña de trece años que nos cruzaba en el bote desde el pequeño pueblito de Tirúa hasta la Puntilla, sin duda era mas corto que darse toda la vuelta por el puente viejo. Además para eso estaba ella, la Maco, que ya ostentaba esos brazos como troncos gruesos, color cochayuyo de tanto trabajar todo el verano al sol a tan tierna edad. Se perdía entre las labores que le permitieran llevar algo de dinero a su casa.
El pueblo en general no era mas que unas cuantas cuadras y una calle principal donde se ubicaba todo el comercio, un pequeño almacén de abarrotes, una carnicería de esas en donde te faenaban el animal ahí mismo y cuando querías carne molida podías ver al encargado con un molinillo manual, realizando tal operación, una hostería que gran parte del año funcionaba sólo como bar. Había una sola escuela que no permitía llegar más que al octavo año básico y cuando se tenía un pariente o un poco de dinero, los muchachos eran enviados a Traiguén o Témuco a estudiar la enseñanza media, de preferencia en una escuela técnica que les diera una pequeña herramienta para batirse en la vida. La Maco no tuvo tal suerte, pues viviendo sola con su abuela y sin los medios necesarios tuvo que batallar desde niña y aprovechar cualquier oportunidad para ganarse unos pesitos. A veces ayudaba a desenrredar las redes de los pescadores del lugar, otras cuidaba las casas de los turistas, pero su pega oficial era la de transportar en un destartalado bote a toda la cabrería que venía a acampar a la Puntilla, trabajaba hasta el amanecer porque los chiquillos cruzaban a darse su vuelta al pueblo y a una improvisada disco, que funcionaba en la hostería. Entonces ella se daba una que otra vueltecita por ahí mientras nosotros carreteabamos de lo lindo.
Año a año todos fuimos creciendo, madurando, estudiando, pero la Maco se quedó y un día sin saber donde y como se hizo de una barrigota que sólo podía indicar que la robusta chica sería Madre, pero como con ella nadie se atrevía a meterse nadie se atrevió a preguntar. Por supuesto las teorías abundaban y siempre eran turistas los principales inculpados del hecho seductor. Por alguna razón que desconozco la chiquilla guardo silencio y no quiso compartir con nadie su secreto.
La espinilla le decían todos a la pequeña Rayen[1] , un puntito rosado cuando nació y compartía de su progenitora el pelo negro brillante y la piel morena, se la llevaba a todas partes con ella y no la dejaba ni a sol ni a sombra, esa niña era su luz, la cargaba en el bote bien abrigada, le enseñaba como desenredar las redes y como recoger luche y secarlo al sol, porque eso le dejaba para comer a las tres con su Kuku, una abuela media machi.
Una noche de invierno de esos que calan los huesos en el sur del país con viento y temporal, la Maco le insistió a su Kuku [2]en salir con la niña -ese viento no trae nada bueno, un pillán [3]a salío esta noche y quiere un alwe[4], no seai porfia , no salgai con la niña, mira que a estas noches no les agradan los rayen y la malen[5] es pura luz-, pero era la Maco ella no le tenía miedo a los espíritus, no creía en ladrones de almas y su niña la tenía a ella como protección, quien en ese pueblo se iba a atrever a hacerle algo.
Aun no salgo del asombro, cuesta llegar a esa playa y no encontrarla a un lado del terminal de buses esperando turistas y salir de noche es lo más extraño, con tanto cuento de espíritus y machis que se oyen por el lugar, hasta yo que me consideraba escéptica debo admitir que no soy capaz de salir hasta muy tarde y que el joven que ahora realiza sus tareas no me da la misma confianza.
Si alguien sabía como darte seguridad esa era la Maco, durante el día era la única que se atrevía a nadar en la corriente saliente del río Tirúa que daba al mar, porque allí las corrientes son traicioneras, tanto así que hasta salir a pescar puede ser una odisea, el Sur no es lugar para hacerse el valiente. Ella cruzaba a nada lo que nosotros sólo cruzábamos en bote, que por cierto sólo ella sabía maniobrar cuando una corriente te agarraba si la marea estaba alta, esa cabra era bien chora para sus cosas, a ella nadie le venía con cuentos.
Por supuesto que la salida tenía un fin, y era muy importante, porque de esa salida dependía el futuro de su Rayen.
Esa noche tenía una cita con el papá de la niña, lo había encarado discretamente y le había hecho saber que necesitaba algo para ahorrarle a la niña para que pudiera ir al colegio cuando tuviera la edad para salir de ese pueblucho. Tal vez ella aceptaba resignada su situación y el haber tenido que trabajar desde que llegó de la isla Mocha con su Kuku, luego que su taíta las dejara botadas, porque de su madre nunca supo, ni quiso saber. Pero esto no le pasaría a su hija, ella tendría mejores oportunidades y no terminaría con las manos todas encalladas y negras. No su Rayen era su luz y merecía todo, por eso lo busco, -vo sabí que yo nada le he dicho na a naiden que vo soi el papá de la niña, ni me interesa que lo sepan, pero no es mucho lo que pío, si con un par de lucas que pasí yo la hago, le abro la cuenta en el banco y le aseguro pa cuando sea grande y tenga que partir pa Traiguén y te podí quedar tranquilo que yo no voy a decire na ni a tu mujer ni a nadien, la cabra chica es mía y eso no se discute y vos podís seguir con tu vía como hasta ahora, gueno, te espero.
Con la niña bien abrigada y apenas dejo de llover un poco se aventuro a salir dejando a su Kuku con el alma en un hilo, echando quejidos en mapudungun y aguerando nada bueno.
El primer golpe no lo vio venir porque le aforraron un garrotazo por la espalda, cuando se viró era un tipo negro alto que con toda la furia que podía le daba de golpes en la cabeza y en la espalda. La niña se puso a gritar y llorar por la bestialidad con que el indio pasado a trago le pegaba a su madre, entonces salió de las sombras otro indio igual de hediondo que agarró a la niña. Al presenciar esto la Maco sacó toda la fuerza de sus pesados troncos y se arrojó a detener al desdichado que arrastraba a la niña entre unos árboles, sin importarle los golpes que seguía recibiendo y que no lograban aturdirla, con horror y ya en el suelo vio como el segundo tipo cacheteaba a la niña para hacerla callar, mientras pasaba una cuerda por el frágil cuello. Loca de angustia se arrastraba por el barro que teñían su uñas y dificultaban el reptar hacía su pequeño ángel que ya empezaba a sacudir sus piececitos. Los desgarradores gritos se perdían confundidos con el viento que pasaba por entre las hojas y la lluvia que incesante volvía a caer. Como pudo y cubierta de sangre logro agarrarle un pie a su agresor que le cayó encima, fue entonces que consiguió enterrar sus uñas en la cara del asesino, al ver esto el cómplice soltó la cuerda que sostenía haciendo cuña en el árbol donde colgaba la niña ya inerte, dejando que el pequeño cuerpecito cayera pesado al suelo y corrió a auxiliar a su compinche, dando de patadas en la cabeza y en las costillas de la Madre tratando de hacer que soltará al infeliz, a quien ya le sacaba sangre. Finalmente logro quitárselo y fue entonces que la Maco se allegó a su niña y la abrazo llorando y suplicando que despertará, que si ella se apagaba ella lo haría también. La sangre que emanaba de su cabeza pesadamente le ensuciaba el rostro a la pequeña malen por lo que pasaba sus manos barrosas para limpiarla, pero no había caso, la mezcla de moco, sangre, barro y lagrimas no le permitían divisar su carita. Fue entonces que los criminales se abalanzaron sobre las dos y las remataron a punzasos con una especie de cuchillo de esos artesanales.
Supongo que él piensa que se salió con la suya y que silenció con unos billetes a quien nunca dijo nada y hoy no puede guardar silencio.
Los lugareños insisten en que no se puede entrar al bosque y que se sienten los gritos que te erizan la piel y te recorren la espalda, por que el dolor de la Maco no se sosegará con nada y esé que pago para que otros se ensuciaran las manos, hoy no puede seguir con su molinillo de carne porque grita de espanto cuando se ve la sangre en las manos.



[1] Rayen: en mapudungun significa rayo de luna resplandeciente
[2] Kuku: abuela de nietos
[3] Pillán: demonio oscuro o espíritu malvado
[4] Alwe: alma
[5] Malen: la niña pequeña

sábado, 30 de mayo de 2009

Sobrexposición


Creo que mi vida entera ha estado en una vitrina, siempre hay personas que están pendientes de que haces y que no, he vivido mi vida en pos de complacer al mundo entero, tratando de ser "la mejor..."hija, hermana, esposa, madre, amiga...es demasiado trabajo...está claro que puedo caer en las incoherencias tratando de ser siempre la mejor, se lo decía el otro día a una colega que se siente amenazada por mi exceso de responsabilidad, lamentablemente no es tarea fácil purgar las culpas heredadas de mi madre y la cultura judeo-cristiana que me dejo mi abuela...a la cual por cierto amo y recuerdo a cada rato, cuanta falta me hacen sus consejos en días como estos. Sin emabargo, como la conozco muy bien, sé exactamente que me diría, porque ella era como yo, sacrificando todo por los demás, compartiendo todo con las personas que amamos, confiada en extremo e ingenua incurable...me cuesta creer que en el mundo no haya personas capaces de cambiar sus malos hábitos...Dios es testigo que yo lo he intentado..lamentablemente, no todo siempre puede ser perfecto...los amigos traicionan, los hombres son infieles, los hijos testarudos y no falta el ser despreciable que intenta robarte lo logrado...hoy estoy hecha de papel de arroz, cualquier gota estraviada podría romperme, cualquier fuego podría desaparecerme, me haces falta vieja, aunque sea para contenerme, para darme una aguita perra u otra de tus hierbas mágicas, extraño tu pan calentito en la salamandra y tu mano áspera y callosa acariciando mi cabeza...En días como estos quisiera ser invisible, traslúcida más allá de la nada.

Me duele el alma, extraño lo no vivido, lo ausente, quisiera poder devolver el tiempo y sentir que la felicidad me brota por los poros como cuando me case con él.... somos tan estúpidos los seres humanos, tan carentes de razón y sentido, el otro día le preguntaba a mis alumnos cuál era la razón de la guerra y esperaba que me dijeran que era la falta de la comunicación , pues como un periodista ruso señaló por ahí, las guerras empiezan antes de las bombas, antes de las armas, con el lenguaje del odio... que fea palabra , "odio", sobrepasa cualquier posibilidad de entendimiento entre las personas....

Tantos errores en una persona que se ve tan perfecta según mis amigos, siento pena, odio, rabia, pero lo más triste es que lo siento conmigo misma, por no haber comprendido a tiempo lo que tenía en mis narices, por no haber conversado con él antes de que se convirtiera en este extraño que tanto amo...para purgarme un rato , admitiré con toda honestidad que fue mi culpa, que yo no día pasó a la comunicación cuando aún era posible...era una "Amortajada", mi Antonio me amaba pero yo me sentía tan ajena a él, que me huí bien adentro y cuando por fin entendí que también me sentía ajena lejos de él, caí en cuenta que lo amaba y quería volver con él...quizás por nuestro farewell, lo orillé, lo puse entre mis entrañas y el vacío, sin dejarle alternativa...me pidió tiempo para que el amor volviera, sin embargo, me siento como Ana María, siento que lo que se perdió nunca volverá, porque puede ser de mis besos y mis abrazos en los encuentros moderados que hoy tenemos, pero siento celos de ese pasado que no vivió a mi lado, leo lo que escribió cuando estaba lejos y era como otra persona, una que tiene mucho de lo que amo, pero que desconozco...como si fuera un extraño al que leo, como si yo hubiese estado en otro planeta mientras él escribía y compartía con ella...siento que la mortaja me ahoga y no logro comprender desde mi nicho lo que sus palabras decían..quisiera tener conversaciones lúcidas con ese extraño, quisiera que reconociera a la mujer que está hoy frente a él y me pierdo pensándolo...me dicen que sólo viva y disfrute que él está a mi lado, pero lo siento tan lejano está noche, ella se llevó algo de él que yo nunca podré tener y la envidio por eso, la odio por eso y la compadezco por eso.

Me carga el ojo del huracán porque dentro del embudo solo hay silencio y vacío, mientras el remolino arrasa todo a su paso.

Nuevamente me siento en la vitrina, encuentro injusto que se me juzgue sin conocerme, que se me atribuyan calificativos impropios que no me merezco, al menos no de esas personas...quizás algún día merezca el reproche o el improperio, pero no hoy , no de ellos...que se juzguen ellos a ver si merecen su propia autocompasión, lo que es yo ... Dios dijo que el perdón llega con el arrepentimiento y yo me arrepiento de todo cuanto pude haber hecho en pro de mi camino a la perfección , que por cierto resulto más extensa de lo que imaginé, me siento como un trozo de cristal desechable, lleno de estrías e imperfecciones, quizás no a simple vista pero si si me miran con detenimiento.

Sólo puedo apelar a mi obsesión por golpearme el pecho y sentirme culpable de todo cuanto pude haber hecho de una manera diferente y no hice, sólo puedo apelar a mis anhelos por ser mejor cada día.

Rendición de cuentas


La verdad es que nadie , nadie puede juzgar a otro...decirle loco o enfermo porque no comprende las razones que motivaron sus decisiones. la vida está llena de decisiones difíciles que no siempre son las más correctas. que me he equivocado...SI! definitivamente muchas veces, y probablemente, me equivocaré muchas más....cierta persona publicó mi nombre en su blog acompañado de la siguiente frase "si el río suena es porque piedras trae..."...ojo con los sonidos que emite porque anda mucho ventrílocuo por ahí...mi vida no ha sido nada fácil, fue duro crecer sin amor en una familia estricta, sin la presencia paterna y con los constantes ataques de una madre enferma del alma...eso puede llegar a ser contagioso y probablemente hereditario...en más de una ocasión lo he sentido así...la verdad es que sin ánimos de ofender juzgar alos otros es algo que no se debe hacer, la medida del dolor de cada uno es personal y no se puede comparar a la de nadie, lo sé porque lo que yo encuentro terrible, para otro es algo rídiculo....

He amado mucho en mi vida, mi marido es prueba de eso...Lamento mucho que su egoísmo le haya causado dolor a alguna ingenua mujer que se haya topado en su camino, se lo bajo que puede ser...pero sé también, que ama a sus hijos por sobretodas las cosas, dice quererme y mucho y últimamente me sorprenden sus visitas más a menudo y sin previo aviso...sé que será incomprensible para muchos que lo haya perdonado pero aún lo amo, es el padre de mis hijos y ha sido mi mejor amigo y mientras viví en la ignorancia fui la mujer más feliz del planeta, hoy sólo sobrevivo, trato a ratos de no pensar en su engaño, trato de creer que lo de la tercera mujer fue otro chisme u otra mentira de ella, que lo dijo por el dolor que sentía al descubrir su traición...quiero decirte y tú lo sabes que no fuiste la única que sufrió...tú lo amaste por dos años ...yo llevo 19 años en eso....y a pesar de lo díficil que pueda ser la decepción y de las muchas veces que me engañe a mi misma, sé y así se lo he hecho saber al hombre de mis tormentos.."eres un niño de 40 años que cada año involuciona más..." lamentablemente me casé contigo y no me queda más que asumir que eres así...cambiarte no puedo ...sin embargo creo que la vida es una tombola y tarde o temprano nos da sorpresas y no siempre son tan ingratas...a veces y más de una vez me ha sorprendido gratamente sacar un ganador del sombrero...será porque soy una eterna creyente de las personas y creo que puedes cambiar algún día, porque tengo esperanzas en nosotros y en nuestra familia y porque definitivamente haz sido un gran amigo, un excelente padre y el hombre que ayudo a concretar mis aspiraciones profesionales que pienso te debo esta nueva oportunidad...aprovechala!...porque creo que ahora si será la última...

Para todos los que no comprendan mi actuar ...el amor entiende razones que la razón no comprende...y mis hijos lo merecen, que escuche mi corazón y no la lógica....te amo mucho, espero que sepas valorarlo esta vez...quizás sea la última....sólo le debo cuentas a mis hijos y a mi propio corazón ...a nadie más ...mi consciencia está tranquila, porque se que es lo correcto ...la familia merece cualquier sacrificio.