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domingo, 17 de mayo de 2015

Recuento año 2014: que año de mier.....

No sé si reír o llorar ...por donde empiezo, el año 2014 estará marcado en mi vida como el año en que casi colapsé...en realidad si colapsé jajaja. enero no se veía auspicioso peleas y encuentros varios con el ex, febrero empezó pobre pero a pesar de eso igual em als arrglé apra regalarle a mi hija un par de libros y festejarle sus 18...uff como pasa el tiempo.
en marzo la rutina del trabajo ya había hecho lo suyo pero yo venía menos dispuesta a otros años a llenarme de pega en casa, no me pagan para eso, así que a sacar tiempo de las horas de clases y recurrir a pedir ayuda de frentón para revisar tanta cosa...esto de ser pobresora.
en abril noticias mil, empezamos celebrando el cumpleaños número de dos de mi Emilia adorada. Cuando pienso en ella con esos ojazos gigantes y risueños, esa sonrisa y esos cariños que le surgen espontáneos, no puedo evitar volver a enamorarme de ella.
Ese mes tambiém me trajo una mala noticia mi nana adorada , la segunda madre de Emilia, me dejaba porque ahora le ofrecían cursos para perfeccionarse en el área de la cocina, no puedo ser egoísta y no dejarla ir con pena y tristeza porque ella se ganó el cariño de todos en la casa, además era tan rico llegar y encontrar a tu gorda impecable, comida y la casa ordenada y limpia que daba gusto...aún te extraño Vanecita, mi casa es un desastre sin tí. ... a raíz de esto tuve que correr a buscar un jardín infantil...deicho y hecho , mi hija que apenas hablaba ahora es preescolar jajaja...se ve tan rica en su buzo del jardín....a modo de resumen de esa experiencia debo decir que fue super bueno haberlo hecho, mi Emi a aprendido muchísimo, habla hasta por los codos, baila como una princesa ballet y fue adoptada putativamente por su educadora , la Tía Margarita que encontró en ella una pequeña nueva hija pues mi gorda le decía "mami".
en términos económicos fue un año asqueroso, lleno de deudas y cosas impagas producto de la nueva actitud de mi ex, si tengo bueno si no tengo te arreglas con lo que pueda enviar. Traté cual albañil de tapar agujeros estoicamente durante medio año pero me pilló la rueda y caí estrepitósamente en una  voragine de llamadas molestas cobrándome lo que no podía pagar, no porque no quisiera, sino porque simplemente no me alcanzaba.
Lo peor del año sucedió en mayo, casi finalizando el mes, el ex de mi hija, luego de infinitas discuciones y dimes y diretes con mi retoño, no hayó nada mejor que hacer que imponerse por la fuerza y entrar de manera forzada a mi domicilio, cual delincuente y garedió físicamente a mi hija y todo lo que se ve en la televisión pasó de la ficción a la realidad. Policía, arresto, médicos, constatación de lesiones, tribunales , demandas y ordenes de alejamiento. cambiar teléfonos, asegurar la vivienda con cadenas y candados, esconder a mi hija en casas ajenas y eliminar todo rastro del individuo de nuestros contactos. esto me llevó casi la otra mitad del año, pues también tuve que ir de un tribunal de garantía a uno de familia y contratar abogados (más deudas) para poder solucionar en parte todos los problemas legales en que mi hija requirió de mi protección.
Todo esto tenía que dejar consecuencias más allá de las visibles y me enfermé de los nervios - quién trabaja tranquila con semejante cantidad de dramas- se me empezó a caer el pelo, no podía comer, no podía dormir, lloraba y me enojaba con todos y por todo.... terminé en el siquiatra y luego en terapia sicològica, que aún continuo. Claramente esto tenía que afectar mi rendimiento y mis relaciones laborales y también tuve problemas con eso.

¿a los 40 existe el miedo de volver a amar?

La pregunta surge ante la inminencia de un nuevo amor, cómo sabré si debo o no atreverme...me dicen que lo viva pero que no me enrolle...¿no me conocen?, yo no sé entregarme de a poco, sólo se entregarme entera y ese es el miedo de los cuarenta. ya no existen el miedo al embarazo, o el miedo al compromiso, tengo claro que no es lo que en realidad quiero, disfruto mucho de mi soledad y de mi espacio...me siento invadida cuando esos límites se cruzan...típico de mujer autosuficiente que lleva una eternidad valiéndose por sí misma.
Cuando empecé a conocerlo debo decir que me dio lo mismo que su estado dijera  en una relación, no decía "casado" y por ello conservaba la esperanza de no destruir nada tan serio, pensando en la posibilidad de que me enganchara, si no que hace un hombre buscando "amistad" con mujeres de entre cierta edad... todo partió con un piropo de su parte y debo decir que tiene excelentes fotografías y se ve realmente muy atractivo, sin mencionar el ineludible hecho de que es calvo y eso me enloqueció porque de un tiempo a esta parte siento una debilidad por los tipo Bruce Willis o Dominique Toreto de Rápidos y Furiosos jajaja....me pilló la debilidad.
Nunca me ha mentido y eso me agrada conozco las reglas que rigen en este tipo de situaciones pero no pude evitar caer rendida a sus encantos ...es adorable, tiene miles de detalles y atenciones que hacen que cada día me guste más, lo que realmente me vino a asustar, es la idea de que en el tiempo necesite más de él de lo que podría necesitar a alguien, ahora me veo esclava del teléfono esperando una señal un mensaje suyo y eso me descoloca porque normalmente no es algo que yo haría por un hombre, todo lo contrario...reniego de todos aquellos hombres que me asediaron con llamadas y mensajes hasta aburrirme... con él eso no me pasa, muy por el contrario vivo pendiente del sonido del whassap, mala señal porque cuando finalmente estemos cara a cara y cuerpo a cuerpo terminaré de ser suya como en muchos años no me he sentido de nadie.
Pero debo vivir con culpa por estar dejándome llevar, esa es la pregunta del millón...pucha soy cristiana y fui alguna vez la señora engañada, eso me hace repensar en la opción que creía tener de rechazar sus encantos, pero siendo bien honesta conmigo misma, creo que no me interesa, creo que prefiero tenerlo a medias que No tenerlo y por ahora no me han caído las recriminaciones que mi pepe grillo me está tratando de hacer llegar hasta en morse , haber si entiendo que le estoy haciendo a otra lo que alguna vez me hicieron a mí, ...a mi me engañaron a sabiendas y con la clara intención de quitarme a mi marido y destruir la relación que yo tanto me había esforzado por cuidar y mantener...me digo bien adentro "no" no quieres un marido, no quieres un novio, no querías un amante...querías un amigo con ventaja que te acompañara cuando había tiempo.  y si me apego a esa intención, entonces no le estoy haciendo daño a ella, porque no me interesa quitarle a su marido, claramente ella y sus hijos lo necesitan más que yo.
Yo soy feliz en este momento, no me siento una persona llena de carencias...quizás sólo una, compartir mi cama con alguien que me agrade y es allí donde él encaja perfectamente...ese alguien con quien arrancarse un día o dos a algún lugar lejos de las obligaciones de la casa, lejos de los hijos demandantes y lejos del trabajo y sus exigencias... allí es donde quiero estar con él, en un paréntesis a todo eso...me tiene hechizada y me agrada la idea de que él me enseñe a disfrutar de hacer el amor nuevamente...nuevamente entonces mi pregunta inicial...¿debo tener miedo? o me lanzo a lo kamikaze ...que creen uds...ojalá alguien respondiera y me diera su humilde opinión.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Rosana - Contigo (Video clip)




toda mi vida solo deseo vivirla contigo, toda la luz, todo el oscuro...

martes, 23 de abril de 2013

"La lluvia y los hongos" de Mario Benedetti

¿Sinceridad? Cuidado con la palabrita. Por lo pronto, querida, no era éste nuestro convenio de hace cuatro horas. ¿Recordás lo que dijimos? No existe el pasado. Claro que es difícil abolirlo. Pero reconocé que hubiera sido lindo quedarnos con nuestra imagen de hoy, vos y yo en aquel zaguán oscuro, provisoriamente resguardados del aguacero, vos y yo mirándonos, vos y yo sintiendo que de pronto circulaba entre ambos la corriente milagrosa, vos y yo inscribiéndonos tácitamente en el compromiso de venir aquí, o a cualquier habitación tan sórdida como ésta, para repetir, como siempre con fundadas esperanzas, la búsqueda del amor.

Después de todo, ¿qué crees que es la sinceridad? ¿Que yo te diga lo que te gusta y vos me digas lo que me revienta? Cuidado con la palabrita. La sinceridad (cuando es sincera, porque también hay una sinceridad falluta) siempre nos llevará a odiamos un poco. Ahora me da lástima verte así, tan indefensa, tan iluminada. ¿Querés apagar la luz? Conviene que te cubras, por lo menos. Además, ya no llueve. A lo mejor, tenés razón. Terminada la lluvia, el pasado vuelve a nacer, como los hongos. ¿Querés que empiece por la infancia con padres, con libros y sin ternura? No, esa parte es más bien tediosa. ¿O querés que empiece por la zona de amistad? Ya sé, estarás pensando: cuántas ventajas para el hombre, Dios mío (porque vos decís a menudo diosmío), no cultivan la virginidad ni tienen los pies fríos ni soportan la menstruación, y, como si eso fuera poco, poseen la necesaria ingenuidad para creerse amigos, nosotras en cambio sabemos a qué atenemos: nos encontramos, nos reímos con cierto escándalo, nos besamos simbólicamente con los labios en el aire, decimos pestes de las cuñadas, de las primas, de las presuntas amigas ausentes, comparamos detalles de nuestros novios, amantes o maridos, intercambiamos falsas confidencias y besamos otra vez el aire antes de separamos con la misma sorna, con la misma envidia contenida. Sí, estarás pensando eso, y quizá tengas un poco de razón. Pero la verdad es que a mí no me ha hecho feliz la amistad. Simplemente compruebo. Tuve exactamente tres amigos. Ya ves que no es tan fácil. Sólo tres. El primero se quedó con un sobre que contenía mi sueldo y nunca más supe de él. Con el segundo me tomé a golpes, y las cicatrices respectivas (ésta del pómulo, otra en su hombro derecho) nos impiden olvidarlo todo. En cuanto al tercero, me quitó una novia. No, esa vez yo no estaba realmente enamorado. Lo importante vino después. Fue la única ocasión en que me sentí vivir en pleno, como un animal nuevo y despierto, ágil, sensible, aunque horriblemente preocupado. Estaba, cómo explicarte, deslumbrado ante esos inesperados matices de posesión y de ternura que descubría en los menos comunicables de mis pensamientos. Pasaba como un fantasma por mi empleo, por la calle, por mi casa. Estaba enamorado como puede estarlo un chico de su maestra, o de la amiga de su hermana mayor. ¿Cómo era ella? Bah, era inculta, primaria, pero tenía una sabiduría instintiva que la hacía intocable, una sensibilidad que convertía en perfecto. todo cuanto hacía. Hablaba sin gran elocuencia, un poco a balbuceos, pero poseía la elocuencia más dificil: la de las actitudes. Frente al problema más intrincado, su actitud era siempre irreprochable. Tenía un increíble olfato de lo que estaba bien. Un desequilibrio que a la postre me resultó intolerable. Ella me quería, estoy seguro, pero había una suerte de juego mezclado a su amor. Yo tenía una horrible conciencia de no ser tomado en serio. Pero mi amor, llamémosle así, tampoco era limpio. Estaba, cómo te diré, contaminado de respeto. Y así no se puede, claro. Quizá ella tenía la horrible sensación de ser tomada en serio. Nunca se sabe. De todos modos, era un desequilibrio. Un día no pude más y la golpeé. Tuve que hacerlo. La golpeé, la humillé, la obligué a cometer acciones que eran denigrantes en nuestra relación. Tenía que verla alguna vez en una postura horrible, en una actitud absurda, reprochable. Ya sé que es dificil de comprender, no precisa que me mires así. No lo conseguí, claro. Porque ella pudo resistir. ¿No te digo que la obligué? En ese momento pensé que lo había conseguido. Estaba allí, asombrada y despreciable, y yo podía mirarla sin respeto, como si hubiera verdaderamente prostituido su pasado. Pero al día siguiente ella adoptó de nuevo la única actitud irreprochable, la única que podía purificar la inmundicia de la víspera. ¿Todavía no comprendes? Abrió el gas. La maté, claro. ¿Querías decir eso? Fui el culpable, el único, ¿te das cuenta? Y ahora, por favor, hablemos de otra cosa. De tus amores, por ejemplo.
ni mucha sinceridad que duela, ni poca que te haga dudar

viernes, 12 de abril de 2013

AMOR A LA DISTANCIA


Anoche, mientras salía de mi apartamento con dos botellas de vino tinto entre las manos, se me ocurrió, Viviana, que tú jamás sabrías de ese pequeño detalle si yo decidiera no contártelo. Las botellas de vino tinto, la sonrisa en los labios, el aire de expectativa ante la inminencia de una fiesta que prometía mucho y efectivamente cumplió: pequeños detalles que tú quizás jamás sepas, así como yo no sé de tantos pequeños detalles tuyos. Dicen que las relaciones son precisamente esas minucias que nos pasan mientras estamos ocupados haciendo o diciendo cosas importantes, y lo nuestro es una ausencia de minucias, nos contamos algunas cosas pero no es suficiente, ésa es la naturaleza de la relación a la distancia, tres o cuatro meses de hablar por teléfono una o dos veces por semana, en general quince minutos y en el mejor de los casos media hora, si tenemos suerte una buena conversación y si no los inevitables malentendidos, las frases a medias, las diferencias de tono (cómo importa el tono de voz en el teléfono, la forma es más importante que el fondo) porque a veces uno se siente muy cerca de la otra persona y la otra no y viceversa, así hasta el reencuentro y el regreso de las minucias al menos por un tiempo, hasta la próxima separación.
En la fiesta conocí a una chica española, Cristina, había llegado a Berkeley por dos semanas a visitar a su hermana. Hubo una conversación trivial, hubo un par de sonrisas sugerentes y vino tinto, y cerveza, hubo el contagioso merengue de Juan Luis Guerra y de pronto, Viviana, me encontré bailando con exaltada pasión. La estaba pasando muy bien y por ese momento pude olvidar el allá y el futuro, los diversos territorios y tiempos en los que uno habita en una relación a la distancia, y concentrarme en el acá, en el ahora. Luego me sentí culpable, como siempre me siento cuando lo paso bien sin ti, cuando me dejo llevar por el ruido del mundo y descubro que también puedo ser feliz en tu ausencia. Para alguien que nunca dudó de ninguno de los mitos que generaciones pasadas nos legaron acerca del amor, esa verdad produce angustia y amargura: porque uno cree literalmente en los mitos y cuando descubre el amor piensa que es cierto, uno no puede vivir sin el ser amado, sin ese ser al lado hay insomnios continuos y una desgarrada, quieta desesperación (lo que tienen que soportar las almohadas) y a veces no tan quieta. Angustia y amargura, porque uno descubre que puede vivir sin el otro ser, la impiadosa vida continúa y hay que sobrevivir, de algún modo hay que ingeniársela para construir un mundo en que la otra persona esté pero no esté, sea imprescindible pero no sea imprescindible. Y así, Viviana, nuestro gran amor se convierte en un amor más, un amor que pudo no haber sucedido aunque nosotros creamos que el destino nos tenía reservados el uno para el otro, un amor lleno de debilidades y olvidos y traiciones como el de tantos otros, un amor que después de todo es lo único que tenemos y es lo único que nos va a redimir de una vida llena de debilidades y olvidos y traiciones.
Cuando te llame el domingo, comenzarás por contarme lo que hiciste esta semana: el lunes a comer salteñas al Prado con tus amigas, el miércoles de compras a las Torres Sofer con tu hermana, el jueves a ayudar a tu papá en su consultorio, pura rutina, amor, por aquí no pasa nada, sabes lo aburrida que es Cochabamba. Luego me dirás que extrañas mucho y me preguntarás qué hice esta semana. Y yo también te diré que te extraño mucho y te narraré la historia de esta semana. Será una narración despreocupada, con un tono casual de voz, acaso palabras diferentes a las del anterior domingo pero siempre el mismo mensaje, por aquí no pasa nada, sin ti no pasa nada, me aburro mucho y me siento solo y no veo la hora de volver a verte. Si tuviéramos una relación libre sería diferente, podríamos contarnos las cosas que hacemos, con quién salimos y etcétera, pero el problema es que ninguno de los dos puede aceptar una relación así, nos creemos modernos pero no tanto, hemos decidido que si hay verdadero amor hay fidelidad y confianza, con nuestras palabras hemos creado un amor en el que no podemos fallarle al otro, en el que ambos valorarnos muchísimo la fidelidad y confiamos muchísimo en el otro. Hemos creado una pareja que está muy por encima de nuestra realidad, y ninguno quiere ser el primero en destruir esa imagen. Es verdad que me siento muy solo y no veo la hora de verte, pero no es verdad que no pase nada (siempre pasan cosas). Te diré que el viernes fui a una fiesta, que estuve hasta temprano y pensé mucho en ti, que sentí mi soledad magnificada ante el espectáculo de tantas parejas felices juntas, amor odio la relación a la distancia pero lo hago sólo por ti, tú vales la pena cualquier sacrificio. Y es verdad que tú vales la pena, que no te quiero perder. Pero tampoco te puedo contar muchas cosas porque sin secretos ninguna relación subsistiría: imposible tolerar la verdad y la verdad y nada más que la verdad. Cómo contarte, por ejemplo, que después de la medianoche besé a Cristina en el balcón con un ardor que no sentía hace mucho. Cómo contarte que un par de horas después, en el jardín y protegidos por las sombras, Cristina deslizó su mano derecha entre mis ropas hasta encontrar lo que buscaba, y cuando lo encontró no lo soltó hasta que yo tuve que pedírselo por favor, era tanto el placer y luego el dolor. Cómo contarte, Viviana, que Cristina y yo, ebrios y olvidados de todo excepto de los dos, nos fuimos a mi departamento y allí nos embarcamos en un viaje de jadeos y temblores hasta el fin de la noche.
Pero ¿existieron alguna vez los amores perfectos? Acaso en la relación a la distancia existan personas que actúen a la altura de las circunstancias, que piensen imposible fallarle al otro por diversas razones, acaso por amor, acaso porque no quieren fallarse a sí mismos. Es, después de todo, una prueba de carácter, de fortaleza moral. Pero la mayoría de nosotros somos bajos, no estamos a la altura de las circunstancias, la otra persona no está cerca y uno tiene tanto tiempo libre, las tentaciones acosan sin descanso y una cosa lleva a la otra y la carne es tan, tan débil. El primer paso es muy difícil, las cosas están tan frescas todavía, uno va a una fiesta y el rostro y la piel y las palabras del ser ausente están con uno todavía, por favor, prométeme que jamás me fallarás, te amo tanto tanto. Y uno se siente tan orgulloso de ser fiel, Viviana, de saberse respondiendo a la confianza depositada, seguro que tú algún rato también sentiste lo mismo. Pero después, uno se aburre y hay tanto tiempo libre, uno va cediendo poco a poco, uno llama a esa morena de la linda sonrisa que uno conoció por azar (el azar es culpable de todo, de las pequeñas aventuras, de los grandes amores) mientras aguardaba el bus, la morena de conversación superficial y nombre poético, Soledad, pero uno se olvida poco a poco de la conversación superficial y se acuerda de la linda sonrisa y del nombre poético, y una noche uno está estudiando y el estudio aburre y el teléfono tienta, por qué no, no pasará nada, charlar no es pecado. Así, casi imperceptiblemente, se inicia la cadena de pequeñas traiciones. Con la morena no pasará nada, acaso un café (la conversación superficial) y un par de leves insinuaciones y el miedo inmenso de que esas insinuaciones sean tomadas en serio, no pasará nada pero después uno está más predispuesto para la próxima, ojalá que sea una persona muy interesante, después será el fugaz enigma de Sofía y cuando uno llega a darse cuenta del territorio en que ha ido a parar ya es tarde, ya es muy tarde.
Mis amigos dicen que en realidad no estoy enamorado, si no no sería capaz de hacer lo que hago. Sin embargo, Viviana, pienso que ya he pasado la etapa de la visión maniquea del mundo, pienso que puedo ser capaz de amarte mucho, y acaso aún más que antes, al mismo tiempo que suceden las cosas que suceden aquí. Sería acaso mucho más fácil para mí que una cosa excluya a la otra, pero no, una cosa es el amor y otra la necesidad, nuestra inherente fragilidad, la hermosa espina de la tentación, el miedo que tenemos a quedarnos solos, lo fácilmente que estamos dispuestos a desprendernos de nuestros principios por unas horas de ternura y placer, un instante de compañía. Una cosa es el amor y otra la distancia, o al menos eso es lo que creo ahora, eso es lo que quiero creer ahora, quizás cuando estemos juntos de una vez por todas y para siempre las cosas sigan así, de vez en cuando la tentación, de vez en cuando la fragilidad, tampoco es una cosa o, la otra, la distancia o la cercanía, las pequeñas traiciones pueden aparecer en ambas situaciones, el amor puede continuar con pequeñas traiciones en ambas situaciones.
Y no soy ingenuo, y sé que lo que hago lo puedes estar haciendo tú también. Acaso tu ida a la discoteca el anterior fin de semana, con tus amigas, haya acabado en una callejuela oscura a las faldas de San Pedro, bajo la silueta recortada del Cristo de la Concordia, con el fondo de la suave música que emanaba de la radio del auto del desconocido de ojos negros y así comenzó todo. No soy ingenuo, y probablemente tú tampoco lo seas, pero lo cierto es que estamos atrapados por nuestras propias imágenes de lo que queremos pero no podemos ser, y no podemos decir ciertas cosas, no podemos confirmar ciertas sospechas, todo está bien entre los dos mientras no digamos en voz alta (o acaso un susurro baste) todas aquellas cosas que sospechamos y preferimos no oír. Para seguir, debemos continuar con nuestro secreto a voces. Apenas alguien abra la boca, se romperá el encantamiento.
Por eso jamás te enviaré esta carta, preferiré publicarla en el suplemento literario de algún periódico, escudado en la ficción. Y cuando alguna de tus amigas que haya leído el cuento te pregunte cómo puedes seguir conmigo después de mis públicas admisiones, tú me defenderás y le dirás que no confunda la realidad con la fantasía, le dirás que ése es el precio de enamorarse de un escritor. Pero acaso algún rato te venga la duda, y me confrontes y me pidas que te diga con toda sinceridad si hay algo autobiográfico en ese cuento. Y yo recordaré el momento en que lo escribí, este momento, las once de la mañana en mi habitación, Cristina todavía durmiendo en mi cama, con la respiración acompasada y lejos de mí y del mundo, el perfecto cuerpo desnudo, la perfumada piel canela, y recordaré haber hecho una pausa antes de terminar de escribir el cuento, una pausa para admirar el hermoso cuerpo desnudo, y te diré sin vacilaciones que no, ese cuento no tiene nada autobiográfico, ese cuento es una ficción más, todo lo que se relaciona conmigo es, de una forma u otra, ficción.


Edmundo Paz-Soldán (Bolivia, 1967)

jueves, 23 de agosto de 2012

FLORECER

...NO SÉ MUCHO DE FLORES, PERO CREO QUE DEBERÍA EXISTIR UNA FLOR QUE PAREZCA CASI MUERTA Y DE PRONTO TENGA LA VIRTUD DE VOLVER A FLORECER..ALGO ASÍ COMO EL AVE FÉNIX QUE RENACE DE SUS CENIZAS...SÉ LA HORA EXACTA EN QUE DECIDÍ NO LLORAR MÁS, RECORDAR LA GRAN MUJER QUE SOY, HE DEMOSTRADO CON CRECES LO MUCHO QUE VALGO EN TODOS LOS SENTIDOS...ASÍ QUE ..TÚ TE LO PIERDES...VALGO MIL VECES LO QUE CUALQUIER OTRA MUJER, SOY MADRE DE 5 HERMOSOS HIJOS, SOY UNA TREMENDA PROFESIONAL, QUERIDA Y RESPETADA POR QUIEN IMPORTA...REPITO..POR QUIEN IMPORTA...LA GENTE QUE ME CONOCE BIEN SABE QUIEN SOY Y LO QUE VALGO, MIS HIJOS LO SABEN, MIS ALUMNOS LO SABEN , MIS AMIGOS LO SABEN Y ALGÚN HOMBRE AFORTUNADO TAMBIÉN LO SABRÁ...ASÍ QUE HOY ABSORBO EL AMOR DE MIS AMIGOS Y MI FAMILIA PARA FLORECER NUEVAMENTE, ABRIR MIS PÉTALOS AL SOL Y SER LA FLOR MÁS BELLA, LA MÁS AROMÁTICA, LA MÁS COLORIDA DEL JARDÍN.

jueves, 22 de diciembre de 2011

¿tu nombre?


Ayer te vi nuevamente, estás enorme..y lo primero que el doctor nos preguntó fue si sabiamos que serías..¿quieren saber?..SI!! respondí con todo mi entusiasmo, ES UNA NIÑITA!!!dijo...quería estar segura, a pesar de que mi instinto me decía que era así muchos meses antes cuando empezaste a marearme y a hacerme vomitar, así que le pregunté donde se veía el sexo u el nos mostró todo tu cuerpecito..estás bella, sanita, gordita y con una narizcita respingada y hermosa, creo que tendrás la misma naríz que tu hermana Pauly, te vimos bostezar y supimos que eres perfecta..cuando tu padre te vio incluso hizo una broma que hizo reír al doctor...sobre como te cuidariamos de grande para espantar a los jotes que quieran conquistarte...te ví y eres única...ya quiero que estes acá para besarte, abrazarte y darte todo mi amor...hoy por primera vez empecé a ordenar tu espacio...pintaré tu pared de rosa y pondré las abejitas y las flores que te compré sobre tu alfombra de osito...sé que te gustará porque me encargaré de que quedé hermoso...te amo, hijita preciosa!!